El pasado 14 de marzo de 2026 se publicó en el Diario Oficial El Peruano el Decreto Supremo N.° 039-2026-EF, mediante el cual el Ministerio de Economía y Finanzas (en adelante, “MEF”) aprobó el Plan Nacional de Infraestructura 2026–2031 (en adelante, “PNI” o “Plan”), instrumento que define la estrategia estatal para la priorización y articulación de inversiones en infraestructura de alto impacto durante los próximos cinco años.
Entre las principales novedades que incorpora el PNI, corresponde precisar las siguientes:
1. El Plan prioriza un total de 72 proyectos de alto impacto, con una inversión estimada de S/ 144,117 millones. La composición sectorial revela una fuerte concentración en transportes (28 proyectos), seguido de agricultura y riego (9), agua y saneamiento (8), electricidad (8), salud (6), cultura (5) y educación (4). En búsqueda del cierre de brechas en conectividad y servicios básicos.
2. El PNI abandona la lógica sectorial que caracterizaba planes anteriores y adopta un enfoque territorial. Para ello, organiza el portafolio en cuatro macrozonas: Norte (25 proyectos), Centro (12), Lima y Callao (15) y Sur (20). Este rediseño implica que la priorización responde a una lógica de equilibrio territorial, orientada a una distribución más homogénea de las inversiones.
3. Se modifica la metodología de selección, pues se deja atrás el ranking nacional único y se prioriza el tercio superior de proyectos dentro de cada macrozona. Asimismo, se incorporan variables territoriales antes subestimadas, como niveles de criminalidad, zonas de frontera o proximidad a patrimonio cultural.
4. Una de las innovaciones más relevantes es la incorporación de los Programas de Enfoque Territorial, que sustituyen la lógica de proyectos aislados por intervenciones articuladas. Bajo este esquema, los proyectos se agrupan en programas que integran distintas inversiones complementarias dentro de un mismo territorio, independientemente de su modalidad de ejecución.
5. El portafolio se ejecutará mediante una combinación de esquemas contractuales. Destacan las Asociaciones Público-Privadas (33 proyectos por S/ 75,689 millones) y los mecanismos de Estado a Estado (13 proyectos por S/ 49,680 millones), seguidos por obra pública (22 proyectos), Proyectos en Activos (2) y Obras por Impuestos (2). Esta distribución revela el rol del sector privado como socio estratégico en la provisión de infraestructura.
6. El PNI establece una serie de líneas estratégicas para su implementación, como la obligación de que las entidades responsables aprueben planes de acción por cada proyecto priorizado en un plazo de 45 días calendario, una vez emitidos los lineamientos del MEF.
7. Adicionalmente, el Plan contempla medidas de impulso orientadas a acelerar la ejecución, como la simplificación administrativa y la eventual exoneración de ciertas licencias para proyectos priorizados.
8. Finalmente, el Plan no genera efectos inmediatos, sino que condiciona su implementación a una fase posterior. El MEF deberá aprobar los lineamientos técnicos en un plazo máximo de 90 días calendario y, recién a partir de estos, las entidades podrán formular sus respectivos planes de acción.
En ese sentido, el PNI se configura como una arquitectura estratégica más que como un instrumento de ejecución directa. Define prioridades, introduce una lógica territorial más sofisticada y propone mecanismos de articulación más integrales; sin embargo, traslada el verdadero peso operativo a la fase reglamentaria.
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